5 pilares de la resiliencia operativa
¿Qué es la resiliencia operativa?
Ninguna organización es inmune a las interrupciones. Ya sea una actualización defectuosa, un ciberataque dirigido o incluso una pandemia global responsable de una interrupción masiva en la cadena de suministro, la mayoría de las empresas, en algún momento, se encontrarán con un obstáculo. Ese es el precio del crecimiento. Pero las empresas exitosas saben cómo responder, recuperarse y aprender de las interrupciones con la ayuda de un marco de trabajo sólido de resiliencia operativa.
Resiliencia operativa es la capacidad de responder, recuperarse y reanudar las operaciones ante tales interrupciones.
Por otro lado, la falta de preparación y una respuesta inadecuada pueden llevar a consecuencias reputacionales, legales y financieras. En el peor de los casos, puede cerrar un negocio definitivamente. La resiliencia operativa puede ser el factor decisivo entre cerrar el negocio y experimentar un crecimiento exponencial. Todo depende de una planificación eficiente de arriba hacia abajo, un compromiso con la gobernanza y la cultura adaptativas, y información procesable.
Aquí es donde entra en juego la observabilidad. La observabilidad ofrece una visión integral de las dependencias locales y externas en un panel único. Es fundamental para predecir fallas y mantener operaciones fluidas en un mundo digital, incluso cuando no estás en modo de crisis. La capacidad de monitor sistemas y ver los elementos de conexión entre verticales puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida o decenas de miles de dólares perdidos en ingresos.
Sin embargo, la resiliencia operativa va más allá de la observabilidad. Combinada con prácticas de ciberseguridad, la planificación y la implementación de la resiliencia operativa garantizan que tus sistemas estén en funcionamiento mientras mantienes una postura de seguridad proactiva. Una mentalidad resiliente invita a las organizaciones a adoptar una postura proactiva frente a las amenazas para garantizar que todas las funciones críticas permanezcan operativas, sin importar las circunstancias. En su núcleo, la resiliencia operativa consiste en salvaguardar todo el ecosistema de una organización para que pueda resistir los impactos, mantener sus funciones clave y prosperar.
Pilares de la resiliencia operativa
La resiliencia operativa es un marco de trabajo de varias partes que requiere un esfuerzo de coordinación concertado entre los líderes organizacionales, sus socios y sus dependientes. Comienza con la comprensión de la red de dependencias —desde el código hasta la cadena de suministro— en cualquier contexto operativo y termina con una revisión continua y el refinamiento de los protocolos.
Un marco de trabajo integral de resiliencia operativa se resume en cinco pilares clave:
Identificación y evaluación de riesgos
Planificación de la continuidad del negocio
Respuesta a incidentes y recuperación
Gestión de crisis
Gobernanza y cultura adaptables
1. Identificación y evaluación de riesgos
La identificación y evaluación de riesgos implica identificar, evaluar y mitigar los riesgos que podrían afectar la capacidad de funcionamiento de una organización. Al aprovechar las tecnologías de IA y machine learning (ML), las organizaciones pueden identificar y clasificar de forma proactiva los riesgos potenciales. Anticipar (y resolver) los problemas antes de que ocurran es clave para crear un plan de continuidad del negocio integral, lo que a su vez afecta directamente la resiliencia de una organización.
Este pilar de la resiliencia operativa incluye el mapping de interconexiones e interdependencias. Las organizaciones existen dentro de una red de interconexiones y un entramado de interdependencias, desde arquitecturas distribuidas hasta la dependencia de terceros y las corrientes económicas globales. Aunque esto pueda ser producto de un mundo tecnológicamente conectado, el mapping de estas interconexiones e interdependencias es vital para identificar puntos potenciales de falla y lograr la resiliencia operativa.
La mayoría de las empresas dependen de proveedores y socios externos para servicios críticos, lo que hace que la gestión de dependencias de terceros sea esencial para la identificación y evaluación de riesgos. Un incidente en un servicio de terceros que resulte en una interrupción por su parte afectará inevitablemente a tu organización. Resiliencia operativa depende de establecer procesos claros como servicios de backup y protocolos de contención.
2. Planificación de la continuidad del negocio
Planificación de la continuidad del negocio —los pasos que una organización y su personal deben seguir en caso de crisis— se centra en los procesos internos y establece metodologías de identificación y evaluación, así como soluciones ante posibles interrupciones. A medida que el panorama tecnológico evoluciona y se desarrollan diferentes riesgos, es crucial realizar pruebas continuas del plan de continuidad.
Por ejemplo, una empresa de manufactura global podría realizar simulacros regulares de recuperación ante desastres para simular varios escenarios de interrupción, como fallas en la cadena de suministro o fallas de TI. Estos simulacros ayudan a la empresa a perfeccionar sus planes de continuidad del negocio, asegurando que pueda mantener la producción y los cronogramas de entrega incluso durante las crisis.
3. Respuesta a incidentes y recuperación
La respuesta a incidentes y la recuperación es el proceso de identificar, responder y recuperarse de eventos o incidentes no planificados. Los incidentes varían en tamaño y alcance —desde problemas de hardware y conectividad hasta errores de red y ciberataques—. La gestión de incidentes cubre una variedad de eventos potencialmente disruptivos. Una respuesta a incidentes y recuperación exitosa requiere velocidad, flexibilidad y canales de comunicación claros. Si se hace bien, la gestión de incidentes permite que las operaciones continúen durante la respuesta con interrupciones mínimas o nulas; ¿la clave para ello? La planificación.
Un plan de respuesta a incidentes y recuperación detalla quién hace qué en caso de cualquier incidente. Identifica a las partes interesadas, los plazos de resolución esperados y los protocolos de escalamiento y documentación. Cuando ocurre un incidente, los equipos de TI trabajarán para identificarlo, registrarlo (log) y clasificarlo, y luego contener el problema, diagnosticarlo y, finalmente, resolverlo y revisarlo.
Observability y el monitoreo de seguridad desempeñan un papel importante en este proceso, ayudando a determinar la causa raíz de cualquier señal de alerta. Al proporcionar una visibilidad completa de tus sistemas, las herramientas de observabilidad ayudan a los equipos a aplicar parches y resolver problemas sin interrumpir los servicios por completo.
4. Gestión de crisis
La gestión de crisis garantiza que una organización pueda seguir funcionando y prestando servicios críticos durante eventos disruptivos como el tiempo de inactividad no planificado o los ciberataques. Esto implica una preparación proactiva, la identificación de riesgos potenciales y el desarrollo de planes para mitigarlos. Un marco de trabajo de respuesta ante crisis es clave, ya que describe los roles, las responsabilidades y los canales de comunicación para coordinar una respuesta rápida. La planificación de la continuidad del negocio (BCP) desempeña un papel vital al garantizar que las funciones esenciales continúen a pesar de las interrupciones.
No solo es importante la respuesta tecnológica, sino que una estrategia de comunicación sólida también es fundamental en la gestión de crisis. Mantiene al personal alineado y gestiona las expectativas de las partes interesadas durante las interrupciones. Una vez que la crisis disminuye, el enfoque cambia a la recuperación, restaurando las operaciones normales de manera rápida y eficiente. Esta etapa también ofrece una oportunidad para analizar la respuesta ante la crisis y adaptar las estrategias para mejorar la resiliencia futura. Una gestión de crisis efectiva garantiza que las organizaciones no solo resistan las interrupciones, sino que también se vuelvan más fuertes y adaptables para los desafíos futuros.
5. Gobernanza y cultura adaptativas
Las organizaciones construyen una gobernanza y una cultura adaptativas invirtiendo en liderazgo y recursos que promuevan el aprendizaje activo a partir de incidentes, lo que ayuda a prepararse mejor para futuras interrupciones. Esto incluye fomentar una cultura que promueva la transparencia, la mejora continua y la colaboración entre equipos.
Al integrar la resiliencia en los procesos de toma de decisiones y en su cultura general, las organizaciones pueden adaptarse rápidamente a las circunstancias cambiantes, aprovechar la retroalimentación de incidentes pasados e implementar estrategias flexibles que evolucionen con los riesgos emergentes. La gobernanza adaptativa garantiza que la resiliencia no sea solo una medida reactiva, sino un enfoque proactivo que permita a las organizaciones responder dinámicamente a los desafíos mientras mantienen la estabilidad operativa.
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Mejores prácticas de resiliencia operativa
Lograr la resiliencia operativa no es sencillo. Se ve diferente para cada organización. Dejando de lado las diferencias, estas mejores prácticas se aplican en todos los ámbitos:
Identifica las operaciones esenciales: Determina qué operaciones son críticas para el éxito de tu organización y deben priorizarse durante una interrupción. Este enfoque te permite asignar recursos de manera eficaz, de modo que las funciones más importantes permanezcan operativas.
Asegura el compromiso del liderazgo: la resiliencia operativa es producto del liderazgo y la cultura. El respaldo del liderazgo es crucial para fomentar una cultura de resiliencia y asegurar los recursos necesarios para implementar estrategias efectivas.
Establecer circuitos de retroalimentación: La resiliencia operativa requiere una mentalidad de crecimiento de todos dentro de la organización. Al crear circuitos de retroalimentación para aprender de interrupciones pasadas, puedes mejorar continuamente las estrategias de resiliencia.
Realizar auditorías periódicas: Realiza auditorías periódicas para garantizar el cumplimiento de las normativas y los estándares del sector. Estas auditorías ayudan a identificar brechas en tus estrategias de resiliencia y a asegurar que tu organización esté preparada para desafíos futuros.
Usa servicios basados en la nube: Aprovecha los servicios basados en la nube para el almacenamiento de datos y las aplicaciones, ya que ofrecen flexibilidad y escalabilidad durante las interrupciones.
Desarrolla un plan integral de continuidad de negocios: Crea un BCP integral que describa los procedimientos para mantener las operaciones durante una interrupción. Asegúrate de que tu BCP se pruebe y actualice periódicamente para reflejar los cambios en tu organización o en el entorno externo.
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